El plan es el presupuesto repartido en el tiempo: cada capítulo con su fecha de inicio y la de fin. Es media hora de trabajo el primer día de obra y lo que hace que después el parte te proponga las partidas que tocan hoy, que el cierre de cada mes tenga contra qué compararse y que la cartera de la empresa diga la verdad.

Dónde
Desde la obra: lateral › Plan de ejecución.
Hacerlo en un minuto
Repartir el plazo pone todas las fechas de golpe: coge el plazo de la obra, de la fecha de inicio a la de fin previsto, y lo reparte entre los capítulos según lo que pesa cada uno en euros, uno detrás de otro. Es una primera aproximación tonta, pero se corrige en dos minutos: que la estructura y las instalaciones van a la vez, que la carpintería no entra hasta septiembre. Escribes las fechas en sus casillas y se guardan.
Cada capítulo pinta su barra en el calendario del mes, y el que esté en curso hoy es el que propone sus partidas cuando alguien abre el parte en la caseta.
Los indirectos
Debajo del plan están los indirectos de la obra: la caseta, la grúa, el jefe de obra, los seguros. Van con un importe al mes y sus fechas, se prorratean por días y entran tanto en el presupuesto mensualizado como en el coste real. Son los que hacen que una obra que se alarga cueste más aunque no se gaste un ladrillo de más.
El presupuesto mes a mes
Con las fechas puestas, la tabla de abajo te dice cuánto se prevé gastar cada mes: coste directo, indirecto, total y acumulado. Eso es lo que el cierre mensual compara con lo que ha pasado de verdad, y de ahí sale también el número de meses que enseña la tarjeta Cartera del inicio.
Si el plazo cambia
Los días perdidos concedidos alargan el plazo de la obra, pero el plan no se mueve solo: esas fechas las decidió alguien mirando la obra, y el programa no va a reorganizarlas por su cuenta. El aviso de plazo sí cuenta con ellos. Si cambias la fecha de fin, Repartir el plazo vuelve a proponer desde cero.
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