Un banco de precios es un catálogo de partidas con su descompuesto, para no volver a escribir desde cero lo que ya has escrito veinte veces. Los hay de dos clases: los cargados, que son una base pública —CYPE, IVE, BEDEC, la del colegio de tu comunidad— importada de su BC3, y el propio de tu empresa, que se va llenando con lo que presupuestas y terminas.

Dónde
En Construcción › Presupuestos › Bancos de precios. Cada banco tiene su ficha —nombre, origen, ámbito, fecha— y su árbol, que se edita igual que el de un presupuesto.
Cargar una base pública
En Importar BC3 eliges el fichero y pones como destino banco de precios, con su nombre y su ámbito: «Andalucía 2026», por ejemplo. Con los grandes conviene tener paciencia: una base provincial entera pasa de las decenas de miles de conceptos y tarda unos minutos.
El banco propio
Existe desde el primer día, vacío, y se llena de dos maneras: desde el árbol de un presupuesto, con Guardar como banco, y con lo que propone Zagal cuando alguien lo corrige. Al cabo de unas cuantas obras estás presupuestando con tus números en lugar de con una media nacional, que es de lo que se trata.
Traer una partida al presupuesto
En el árbol, Traer del banco abre un buscador por código o por texto que mira en todos los bancos a la vez. Eliges la partida, dices cuánto mides y se te cuelga del capítulo que tengas abierto con su descompuesto entero. El precio queda ligado al banco del que salió, así que meses después puedes saber de dónde vino ese número.
El banco y la IA
Zagal y el lector de PDF no se inventan un precio si hay de dónde sacarlo: buscan cada partida y cada material en tus bancos, por código y por parecido de la descripción, y solo dejan el precio marcado como estimado donde no encuentran nada. Cuantos más bancos tengas cargados, menos estimados te salen.
¿No era esto lo que buscabas? Escríbenos y te contestamos con la pantalla delante.
