Llueve tres días seguidos, el acero llega una semana tarde o el cliente tarda en decidirse con el alicatado. Esos días no se recuperan, y al final de la obra son justo los que se discuten. Apúntalos el día que pasan: dentro de ocho meses nadie se acuerda de cuándo llovió.

Dónde
En la pestaña Días perdidos de la obra.
Cómo se apunta
Pones la fecha, cuántos días se han perdido y por qué —lluvia, suministro, cliente u otros—, y cuentas en dos líneas qué pasó. Si tienes una foto del tajo encharcado, súbela: vale más que el párrafo.
Después, el estado. Anotado es para tu archivo, mientras no se lo has pedido a nadie. Solicitado, cuando ya se lo has reclamado al cliente o a la dirección facultativa. Concedido, cuando te lo aceptan. Solo los concedidos amplían el plazo; los otros dos están ahí para que, el día que haya que reclamar, no tengas que reconstruir el invierno de memoria.
Y el plazo
La cabecera de la obra te enseña la fecha de entrega con los días concedidos ya sumados, y también con los que traigan los extras aprobados. El aviso de plazo cuenta con ellos, así que no tienes que llevar la cuenta por tu lado.
Si el contrato lleva penalización por retraso —tantos euros por día, o un porcentaje con su tope—, el programa te dice lo que cuesta cada día que te pases. Conviene mirar ese número antes de prometer una fecha por teléfono.
¿No era esto lo que buscabas? Escríbenos y te contestamos con la pantalla delante.
