Centro de ayuda · Zagal, el asistente

Zagal, la IA de Nazari

Quién es, lo que cuesta, qué hace y qué no sale de casa.

Zagal es el asistente de IA de Nazari, y hace lo que hace un zagal en una cuadrilla: adelantar trabajo para que el oficial no lo teclee. Propone, nunca decide, y no es un paso obligatorio en ninguna parte. El programa funciona exactamente igual sin él: si no lo contratas, no te sale un solo botón de IA en ninguna pantalla ni se te recuerda una vez más que existe.

Zagal monta la obra mientras se le cuenta

Encenderlo

Administrador › Panel de control › Obras: la clave de la API y los dos modelos (el bueno para lo que hay que pensar y el pequeño para el parte dictado y la foto, que se repiten cientos de veces al mes). Lo enciende el administrador; no viene encendido. Cada uso queda apuntado, y la pantalla del asistente lleva debajo una barra con los usos del mes: azul mientras sobran, ámbar cuando se acercan al cupo y roja al llegar, con el día en que se reinicia. Al llegar al tope Zagal deja de contestar hasta el mes siguiente, o hasta que se amplíe.

Qué hace

  • Nueva obra con Zagal (menú Construcción). Le cuentas la obra («reforma de un baño de 6 m²: fontanería, sanitarios, alicatado; tres semanas, dos trabajadores») y sale montada a la derecha: capítulos, partidas con su descompuesto, totales, mano de obra y el plazo que da la cuadrilla. Se ajusta hablando («añade una mampara», «cambia la bañera por plato de ducha») —tecleando, o dictando con el botón del micrófono, que en obra se agradece— y Crear la obra la deja en estudio con su presupuesto y su plan; después, cada orden se aplica a ese presupuesto mientras sea la única versión y esté en borrador. Los precios no los inventa si hay de dónde sacarlos: la mano de obra va a la tarifa por categoría de la empresa, las partidas y los materiales al banco de precios; lo demás queda marcado estimado, en la partida y en el árbol, para que alguien lo revise.
  • Preguntarle por la obra (menú lateral de la obra › Preguntar a Zagal): «¿qué capítulo se está pasando y por cuánto?», «¿cuánto queda por certificar?», «¿llegamos a plazo?». Contesta con los números del programa, y al lado se enseña la misma ficha que él está mirando —contrato, certificado a origen, coste real, desviaciones por capítulo, alertas abiertas—, para que puedas comprobar de dónde sale cada cifra. Lo que no está en esa ficha, lo dice en vez de inventarlo.
  • La memoria del dossier: en cada sección de texto del dossier, «Proponer texto» redacta la memoria a partir de las partidas y la ficha de la obra.
  • El parte dictado: en la app, «Dicta el parte» y «Rellenar el parte» convierten lo dicho en la gente marcada, sus horas, su partida, las máquinas y el avance. Los nombres de la cuadrilla no salen de casa: Zagal solo ve fichas.
  • La foto que se describe sola: en la app, al hacer la foto de una incidencia, Zagal escribe qué pasa, elige el gremio y propone para cuándo.
  • Las facturas que se colocan solas: en Colocar facturas, propone la obra y la partida de cada línea, leyendo el PDF si está adjunto, y avisa de lo que no cuadra con el pedido.
  • El presupuesto que no viene en BC3: en Importar BC3, el PDF del proyecto o un Excel vuelven como capítulos y partidas, contrastados con el total que el documento declara.

Lo que no hace

No guarda nada sola: propone, y alguien acepta. No inventa datos de personas ni de empresas. No sustituye al técnico: lo estimado se marca para revisarlo.

Lo que sale de casa

A Zagal se le manda lo que hace falta para la tarea: la obra que se está montando y las tarifas por categoría; el texto dictado con fichas en vez de nombres; la foto de la incidencia; la factura del proveedor con las obras abiertas y sus partidas; el PDF del presupuesto. Nunca nombres de operarios, clientes ni teléfonos. El proveedor de IA es un encargado del tratamiento, con contrato y sin retención de datos, y consta en las condiciones del servicio. Si tu empresa prefiere no mandar fotos o PDF, basta con no usar esas dos funciones: cada una es un botón aparte.

Lo que cuesta

Zagal es un añadido voluntario de la suscripción: 15 €/mes en Autónomo, 25 € en Constructora y 49 € en Empresa, con 200, 500 y 1.500 usos al mes incluidos. Un uso es una foto descrita, un parte dictado, una factura colocada, una pregunta a Zagal o una hoja de presupuesto leída; si se acaban, avisamos antes de llegar y son 5 € por cada cien más. Se contrata y se quita mes a mes en Precios, y sin contratarlo el programa no hace ninguna llamada.

Lo que se ve en el programa son usos, no euros: la barra dice cuántos llevas del mes y cuándo se reinicia. Lo que cuesta cada llamada es cosa nuestra y queda apuntado por dentro, no en tu pantalla: tú pagas la cuota, no las fichas.

¿No era esto lo que buscabas? Escríbenos y te contestamos con la pantalla delante.

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