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El comparativo

Contrato, objetivo, comprometido y real, capítulo a capítulo.

El comparativo es la obra en cuatro columnas, capítulo a capítulo: lo contratado, el objetivo —lo que querías que costara—, lo comprometido —pedidos hechos que todavía no han llegado— y lo real, que es lo que llevas gastado. Es la pantalla que se abre cuando alguien pregunta si la obra va bien.

El comparativo

Dónde

Desde la obra: lateral › Comparativo.

De dónde sale cada columna

  • Contrato: la versión del presupuesto que se está certificando, que es el contrato final si lo hay.
  • Objetivo: la versión objetivo, si llegaste a sacarla. Si no, la columna sale vacía y lo dice, en vez de rellenarla con el contrato y hacerte creer que tienes un objetivo.
  • Comprometido: los pedidos a proveedor que llevan obra, cada uno en su partida.
  • Real: todo lo imputado con partida —compras, partes de obra con su mano de obra y sus máquinas, material salido del almacén— más la estructura de la empresa repartida, en su propia fila.

Lo que se ha imputado sin partida sale en una fila aparte y sigue avisando hasta que alguien lo coloca. Es dinero de la obra del que no se sabe a qué capítulo cargarlo, y mientras esté ahí las desviaciones mienten un poco.

Cómo se lee

Cada capítulo lleva su desviación en euros y en porcentaje, y se pone en rojo el que se pasa. Abajo del todo, el resultado previsto a fin de obra: lo que vas a cobrar menos lo gastado y lo que queda por gastar según el plan. Las desviaciones más gordas no esperan a que entres aquí: salen en la bandeja de avisos, con su umbral en euros y en porcentaje.

Las partidas de las que no hay partes

Cuando una partida no tiene producción apuntada, el avance que te propone la certificación se apoya en el coste imputado de su capítulo, y sale en ámbar para que sepas que eso es una estimación y no una medición. El número sale de aquí.

¿No era esto lo que buscabas? Escríbenos y te contestamos con la pantalla delante.

Nacido en una constructora

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