La retención que te practican en cada certificación, el aval de licitación, la garantía definitiva del 5 % de una obra pública, los avales de las cantidades a cuenta de una promoción, las pólizas de obra. En el papel son cosas distintas; en lo que importa son la misma: un importe, una fecha y alguien a quien reclamar. Por eso están todas en la misma lista, y por eso no se pierde ninguna.

Dónde
En Construcción › Certificación › Garantías y avales, y en la pestaña Garantías y avales de cada obra. Arriba hay dos cifras que conviene mirar de vez en cuando: lo que tienes fuera de casa y lo que ya podrías estar reclamando.
Las dos caras
- Recibida: te la practican a ti. La retención del cliente, el aval que depositaste. Hay que reclamarla cuando toque, y nadie te va a avisar desde fuera.
- Practicada: se la practicas tú a una subcontrata, o la emites a favor de un comprador. Hay que devolverla o cancelarla.
Cómo nacen
- La retención de cada factura de certificación se apunta sola, con un vencimiento aproximado contado desde la factura. El día que se firma el acta de recepción se recoloca al final del plazo de garantía, que es su fecha de verdad.
- La retención a una subcontrata se apunta al admitir su factura.
- El aval de cantidades a cuenta de una venta de promoción se apunta al firmar el contrato privado y se cancela al escriturar.
- Los avales de licitación, las garantías definitivas y las pólizas se dan de alta a mano, con su archivo adjunto: el original del banco, la póliza, el burofax.
El trámite
Cada garantía va de viva a reclamada, con la fecha en que se pidió, y de ahí a devuelta, ejecutada —se la han quedado— o cancelada. El aviso de «garantía por vencer» llega treinta días antes; el de «garantía vencida», cuando ya se puede reclamar y nadie lo ha hecho. La tarjeta Vencimientos del inicio las junta con las pólizas y los papeles que caducan, para que todo lo que tiene fecha esté en el mismo sitio.
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