A precios unitarios
Se mide lo ejecutado de cada partida, con su detalle —unidades, longitud, anchura, altura— como en el estadillo. El porcentaje sale solo de ahí.
Una certificación no dice lo que se ha hecho este mes: dice lo que se lleva hecho desde el principio. El importe del periodo es la resta con la anterior. Hacerlo al revés —ir sumando meses— es como aparece una obra certificada al 104 %, y es el error que no se ve hasta que el cliente lo ve.
La regla
Cada certificación guarda, partida a partida, lo acumulado: la medición a origen, el porcentaje y el importe. Lo del mes no se guarda, se calcula. De ahí salen tres cosas que de otra forma hay que vigilar a mano:
Cómo se mide
El método sale de la modalidad que se pactó, no de un desplegable que alguien rellena cada mes.
Se mide lo ejecutado de cada partida, con su detalle —unidades, longitud, anchura, altura— como en el estadillo. El porcentaje sale solo de ahí.
Se teclea el avance de cada capítulo o partida. Con las partidas alzadas de abono íntegro no hay porcentaje: se cobran o no se cobran.
Se marca el día que el hito se alcanzó, y se certifica entero. Quien pactó un calendario de cobros no quiere que le pregunten cada mes por qué porcentaje va la estructura.
Se factura el coste real imputado más el honorario pactado. Y a precio máximo garantizado, lo mismo con el techo puesto: lo que pase de ahí es del constructor.
Y el programa propone el avance de cada partida con lo que han apuntado los partes de obra, para no empezar de cero cada mes. La propuesta se corrige antes de aprobar: lo que se certifica lo decide una persona.
La retención
Es el detalle que más veces está mal hecho, y el que acaba en una discusión con la asesoría. La retención de garantía no es una retención fiscal:
Y después
Preguntas
Decir cuánto se lleva ejecutado desde el principio de la obra, no cuánto se ha hecho este mes. El importe del mes es la diferencia con la certificación anterior. Es como se certifica en obra pública y como lo espera cualquier dirección facultativa.
Sí, con su motivo y conservando la original: no se reescribe. Si ya estaba facturada, se rectifica también la factura. Lo que no se puede es cambiarla en silencio, que es justo lo que hace que dos papeles del mismo mes digan cosas distintas.
Los modificados y los extras aprobados forman el contrato final, y a partir de ahí se certifica sobre él. Lo certificado antes se mantiene: la relación entre versiones va por el código de la partida, no por un número interno.
No. El circuito mínimo —cargar el presupuesto, certificar y facturar— funciona sin un solo parte. Los partes sirven para que el programa proponga el avance y para comparar el coste real; si no los llevas, se teclea el porcentaje y ya está.
Por administración y a precio máximo garantizado, sí: ahí lo que se cobra es el coste imputado más el honorario, y esas obras se contratan justamente sin presupuesto cerrado. En las demás hace falta, porque es sobre lo que se mide.
Para quién
Las constructoras de edificación y las de obra civil, que certifican a la propiedad; las subcontratas, que certifican al contratista; y las promotoras, que reciben certificaciones y además venden viviendas.
Nacido en una constructora
Entras en una constructora de demostración con una vivienda y una reforma a medio hacer: presupuesto cargado, certificaciones emitidas, compras adjudicadas, partes de obra, contratos firmados y el cierre de cada mes. Sin tarjeta y sin instalar nada. Y cuando quieras probar con tus propias obras, te preparamos tu instalación.
Entra ahora en una constructora de demostración con dos obras a medio hacer: presupuesto cargado, certificaciones emitidas, compras, partes de obra y el comparativo de cada mes. Acceso al instante, sin tarjeta. Y si tienes dudas de precio o de migración, escríbenos.