En la obra

Lo que pasa en la obra se apunta en la obra.

La app de obra no tiene usuarios del programa: se imprime un QR desde la obra, se pega en la caseta o se abre en el móvil del encargado, y cada persona entra con su PIN. Cinco botones grandes —fichar, parte, foto, planos, firmar— y nunca más de tres toques. Sin cobertura se guarda y se manda cuando vuelve la red. Lo que apunta el encargado a las seis es lo que ve la oficina a las seis y cinco, y lo que se certifica a fin de mes.

La app de la caseta, pantalla de hoy: fichar salida, parte de obra, foto o incidencia, planos, firmar, y la cuadrilla que está dentroEl portal del cliente tal como lo ve él: importe de contrato, obra certificada, extras, fin previsto, el extra que espera su aprobación y las certificaciones en PDF
Capturas reales de la demo. La app está abierta con la tablet de la caseta y el PIN 1234; el portal, con el enlace del cliente.Rellenar un parte de verdad
El plano de la vivienda con tres observaciones: chinchetas numeradas, un círculo sobre el lavabo y una flecha a la puerta de entrada, y la lista de observaciones al lado con quién y cuándo
El plano del proyecto con las observaciones encima: chinchetas, flechas y círculos, con quién las puso, cuándo y si están resueltas. Varias páginas, varias versiones, y un PDF anotado para la dirección facultativa.
La pantalla de fichaje: quién está en la obra ahora, propios, autónomos y subcontratas; en rojo quien tiene la CAE caducada
Quién está en la obra ahora mismo. En rojo, quien no puede fichar porque su CAE ha caducado.
El parte de obra de hoy, con las horas fichadas ya puestas y la partida de cada persona
El parte de hoy, con las horas de los fichajes ya puestas: solo falta la partida y lo avanzado.

Qué hace

Seis cosas que se hacen en la caseta y llegan a la oficina

El parte de hoy

El encargado lo abre ya pre-rellenado: los fichados, la meteorología del último parte y las partidas que tocan hoy según el plan de ejecución. Quién ha estado, cuántas horas y en qué partida; las máquinas; lo avanzado. Se puede dictar. Lo avanzado es lo que se propone certificar a fin de mes.

Fichar con el PIN

Cada uno con su PIN, o el encargado a toda la cuadrilla de una vez. Inmutable: se rectifica con motivo, conservando el original. Si la CAE de alguien está en rojo, la app no le deja fichar y lo dice; cinco PIN mal seguidos bloquean un cuarto de hora.

Foto e incidencia en menos de un minuto

La cámara primero; luego la chincheta en el plano, el gremio al que le toca y la fecha límite. Entra como incidencia de la obra, sale en la tarjeta de incidencias abiertas del inicio y en el informe de visita, y se cierra desde la oficina o desde la app.

Planos en el bolsillo

La versión vigente de cada plano, guardada en el dispositivo para verla sin red, con las chinchetas, trazos y flechas de la oficina. El QR pegado en la caseta lleva siempre al plano que manda, y otro pegado en la máquina abre su parte del día.

Firmar con el dedo

El acta de replanteo, la entrega de EPI, el contrato con la subcontrata: cada firmante en su recuadro, en la tablet o en el móvil, desde la misma app. Con todas las firmas el PDF queda archivado y el contrato pasa a firmado.

Sin cobertura y por funciones

Se instala como una app, guarda fichajes, partes y fotos en el propio dispositivo y los manda cuando vuelve la red. Las funciones se encienden por dispositivo desde la oficina: el primer día solo fichar, el segundo las fotos, el tercero el parte. Nadie se estrena con todo a la vez.

El portal de la obra

Quien no es de la empresa entra por su enlace, sin ser usuario

Un enlace largo y revocable por persona. Cada uno ve lo suyo y nada de dinero que no le toque: ni costes ni márgenes.

El cliente

Lo certificado y lo que queda, el plazo, cada certificación en PDF, los hitos de cobro y las próximas semanas del plan. Y los extras pendientes: los aprueba o los rechaza con su nombre, y queda quién y cuándo.

La dirección facultativa

Los planos vigentes, las actas, las certificaciones y las incidencias abiertas con su foto en el plano. Lo que antes iba por correo con adjuntos que nadie encontraba.

La subcontrata

Sus subcontratos con sus líneas, la certificación del mes que propone sobre ellas para que la oficina la valide, y sus papeles CAE con el semáforo de caducidades.

Por qué importa

El parte no es papeleo: es el coste real

Sin partes, el comparativo solo sabe lo que dicen las facturas, que llegan tarde. Con el parte de cada día, el coste de mano de obra y maquinaria está en el comparativo esa misma noche, y el avance propuesto de fin de mes sale de lo que de verdad se ha hecho.

El coste, esa noche

Cada hora apuntada en el parte vale su coste hora y cae en su partida. El comparativo lo enseña al día siguiente, no a los cuarenta días de la factura.

Certificar sin adivinar

Lo avanzado en los partes es lo que se propone certificar. Quien certifica corrige, no inventa un porcentaje mirando la obra desde el coche.

Nada obligatorio

El circuito mínimo —cargar, certificar, facturar— funciona sin un solo parte. Se empieza por la oficina y la obra entra cuando el encargado esté listo, no antes.

Nacido en una constructora

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